Por Italo Daffra

Antes de ver su famoso ojo ya tenía en mente que su blog usaba un cero en lugar de ó. Atento como trato de estar a los nuevos usos y costumbres, agendé el tema en mi cabeza para ver si era una nueva tendencia en el lenguaje moderno, así como un día aprecieron las K en lugar de las C y tantos otros modismos. Pero no, por suerte fue sólo un recurso de R0mina.

Cuando comenzamos a hablar por MSN, ella se llevó una sorpresa: que para mi su blog fuera famoso o -al menos- muy conocido en el mundo de Internet. Después repasamos: Darío Gallo había comentado algo sobre su blog como estudiante de comunicación, una, dos veces, y ahí empezó la rueda de citas en otros blogs.

Nos encontramos en varios encuentros 2.0 (Twitter, Sónico, etc.) y a base de charlar nos fuimos haciendo amigos, la invité a colaborar conmigo en mi medio online, y le insistí para que busque laburo en algunos medios. Hoy me alegra que su blog festeje el primero de sus años, que para ella parece mucho, pero seguro que va a cumplir tantos más, que esto quedará como anécdota.

Con Romina compartimos una profesión, el interés por usar la tecnología y los suficientes años de diferencia de edad, como para que ella vea como normal muchos recursos nuevos que ofrece la informática que a mi me parecen geniales. Claro, cuando ella empezó a subir textos a su propio sitio, no eran necesarios ni saber HTML -aunque siempre ayuda- ni desentrañar los códigos de un servidor…

Sin embargo, por sobre los cambios tecnológicos hay algo que debería persistir: la calidad periodística. Que las herramientas de trabajo cambien, se modernicen, no tendría que ser motivo para que se abandonen principios de la profesión, como los criterios para publicar rumores, por ejemplo. Sin embargo, la inmediatez de la tecnología está haciendo que muchos rumores ganen la calle sin que se cumplan las premisas básicas del periodismo: chequearlo con tres fuentes, por caso. Y que las fuentes no tengan intereses en confirmar esa noticia, agregaría. Hace unos meses vivi algo relacionado con esto. En una reunión social escuché que la oficina local de una reconocida empresa del sector cerraba. Me puse a buscar dos fuentes más, la primera era a simple vista inobjetable. Mientras intentaba confirmarlo, traspiraba pensando que si un blogger escuchaba lo mismo que yo, adiós a mi primicia. Que lo publicaría de inmediato sin chequear fuentes.

No puedo afirmar que esa empresa no cerrará algún día, de algún año, su oficina local. Pero han pasado más de 6 meses, y no sólo sigue operando: sumaron nuevos productos a su oferta nacional. De alguna manera, viví con mucha alegría que así fuera, porque todas las fuentes a las que recuri me hacían pensar que la noticia no tenía mucho sustento, y decidí dejarla pasar. Me siento blogger, pero antes soy periodista, y no creo que sean mundos contrapuestos, sino más bien complementarios. Pero está por demás claro que el cambio en la comunicación está exigiendo al periodismo, le está achicando el margen de maniobra. Ante una situación así, lo ideal sería ver a los medios reafirmar su compromiso con la rigurosidad periodística. Sin embargo, me parece que estoy muy solo en esta idea.

¡Gracias Romi por la invitación! ¡Feliz año con En El Medio y vamos por muchos más!

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