Por Matías Maciel | Entretanto [ba]

Uno. En varias ocasiones hablé en mi blog de mi afición a las revistas. Algo que empezó –estoy seguro– cuando era muy chico. Mis padres no tenían una gran biblioteca, pero todavía recuerdo cuando mi viejo llegaba a casa con las revistas de la semana. Según la época traía El Gráfico, Para ti, Billiken, las coleccionables Érase una vez el hombre y, ya en los noventa, Noticias. Yo las leía todas. Más tarde, la compra de revistas se convirtió en algo más personal, así que dedicaba unas cuantas horas semanales hojeando ejemplares en un sobrio puestito de Ituzaingó, en la esquina de José María Paz y Santa Rosa, propiedad del gallego Pepe.

Dos. Desde hace dos años vivo en Nueva York, el mayor paraíso para los amantes de las revistas. Puede explicarse, sin duda, en el tamaño del mercado tanto como en el volumen y los montos de las pautas de publicidad, pero pienso que también en el sistema de suscripciones. Algunas [buenas] revistas semanales –como Time Out o New York Magazine, por ejemplo– pueden costar hasta una octava parte del precio de tapa si se la compra a través de una suscripción anual. La tradicional The New Yorker tiene US$ 3,99 como precio de tapa, pero puede conseguirse a apenas un dólar semanal si se está suscripto por un año. En la actualidad estoy suscripto a seis revistas –tres de ellas semanales, dos mensuales y otra bimestral– y tengo que esforzarme para no caer en la tentación de completar el formulario de otras cuantas que me interesan.

Tres. En las últimas dos semanas, en mi primer viaja a la Argentina en casi dos años, volví a pararme delante de los kioscos de diarios y revistas. Había olvidado la cantidad de centímetros cuadrados dedicados a cuerpos semi-desnudos en revistas de “actualidad” y “espectáculos” [Gente, Pronto, Paparazzi, Claro], en un nivel que ni siquiera se encuentra en la categoría de las publicaciones pajeriles, cuyos equivalentes locales podrían ser Hombre o Maxim. Después procuré hacer un ejercicio y elegir a qué revistas argentinas me suscribiría si existieran buenos programas de suscripción, el [mafioso] sindicato de canillitas no tuviera el monopolio de la distribución y un sistema postal que funcionara al menos de manera digna. Con gran esfuerzo, identifiqué apenas cuatro: Noticias, Brando, Gata Flora y Gatopardo [no argentina, pero sí distribuida acá]. También me parecen muy buenas Rolling Stone, Los Inrockuptibles y La Mano, pero –por sus contenidos, muy concentrados en la música– no serían revistas a las que estaría suscripto, sino que las compraría de manera eventual.

¿Y vos, a qué revistas te suscribirías?