Archivo de julio, 2008

Los medios masivos de comunicación vistos por un informático

Por Lucas Zallio

Aprovechando la oportunidad que me dio Romina para conmemorar el cumpleaños de este blog, voy a hacer un breve resumen sobre la imagen que tiene una persona con una fuerte orientación tecnológica de los medios masivos de comunicación.

Algunos de ustedes condenarán mi atrevimiento de hablar sobre los medios masivos en un blog que se especializa en los medios de comunicación; otros menos, quizá, aplaudirán mi irracionalidad. Y me gustaría aclarar que cualquier error conceptual sobre la terminología que utilizaré, forma parte de este intento por objetivizar mi visión.

Siendo yo una persona que lee mucho diario (papel y digital), que escucha radio y que mira algo de televisión, voy a concentrar mis esfuerzos en hablar sobre estos medios en particular.

El diario

El diario resulta ser mi mejor forma de informarme, es mi principal fuente de información durante todo el día. El motivo por el cual prefiero y uso esta herramienta es bastante simple: me informo cuando yo quiero y utilizo todos mis sentidos en el momento que yo quiero. Por otro lado me da la posibilidad de filtrar de forma inmediata las cosas que quiero consumir y las cosas que no.

Sin embargo hoy en día los diarios dejan muchísimo que desear. Desde el New York Times hasta Clarín pasando por el diario El Pais, el OGlobo y todos sus pares. Es difícil encontrar una explicación, pero tengo ciertas teorías y son estas las que le dan sentido a este post.

1) El concepto de vender la información vence al concepto de informar. Y es esta es, para mí, una de las principales razones de por qué leer los diarios resulta tan penoso.

2) Otra de mis teorías es que, hoy en día, el afán de la primicia hace que se olviden conceptos básicos tales como ética, calidad y veracidad.

3) Y amasando mi última teoría, considero que el miedo de los medios de comunicación de perder el protagonismo corrompe hasta las más estúpida de las prácticas. Como ejemplo puedo mencionar el pánico que los medios de comunicación tienen al citar las fuentes (principalmente online).

Para ilustrarles mis teorías con un ejemplo, les cuento que el otro día abro el diario La Voz Del Interior en su versión digital y me entero que una gran tormenta desató 800 focos de incendios en el norte de California. Inmediatamente voy al diario Sign on San Diego, que resulta ser el diario más popular en el condado de San Diego en California, y no había nada, entro con gran desilusión al Washington post y nada. Sólo los diarios del mundo informaban la noticia. Las noticias que más vendían eran pura farándula política, hot news y basura. Esto fue tan sólo un ejemplo de los muchos que ilustran lo traumático que es leer buen material informativo en los diarios. ¿Todavía tienen alguna duda? Miren esta “noticia” que aparece en la portada de la versión digital de Clarín. Mis teorías no sólo se aplican al ámbito local, como verán.

La Radio

Una de mis radios favoritas es la Radio Mitre, pero radio Continental le sigue bien de cerca. Me gusta escuchar a tipos como Ernesto Tenembaum, Marcelo zlotogwiazda, Mario Mactas y sin embargo hay que tragarse un programa de 2 o 3 horas para escuchar algo interesante. Hace falta estar ahí en el momento justo. Pero uno puede elegir a quien seguir y eso es importante.

La televisión

La caja boba resulta ser, para mí, el medio masivo de comunicación por excelencia. La televisión forma parte de nuestras vidas y más de una vez pagamos un precio demasiado caro por utilizarlo. Si bien apenas miro televisión, reconozco que la influencia que tiene es extraordinaria. La gente absorve mucho más de la tv que de cualquier otro medio de comunicación. Sin embargo la mayoría del contenido es basura comercial lo cual me hace volver directamente a una de mis teorías: vender información es, hoy en día más importante que informar.

Creo que los ejemplos de televisión basura son infinitos, no se pueden limitar en un rango simplemente diciendo: “desde Cronica TV hasta el programa de Jorge Rial” porque estarían quedando afuera personajes como Tinelli y como los “Shows de la mañana” que son cánceres para la cultura nacional.

Tanto la radio como la televisión, tratan de conseguir el feedback minuto a minuto de la gente mediante llamados telefónicos, cartas, emails y SMS. Pero el principal problema es que, en su mayoría, usan ese feedback de manera errónea; en otras palabras lo utilizan para vender y no para mejorar.

No se si aporto demasiado con este post, simplemente quería contar en un blog dedicado a los medios, la opinión que una persona normal con tendencias Geeks y hambriento de buena información tiene sobre los medios masivos de comunicación.

Cualquier problema que puedan llegar a tener con este post dirigirse a la autora de este blog, ella fue la responsable de darme espacio con tema libre.

Kent Brockman

La personalidad del periodista

Por Martín Grosz

Kent BrockmanEs un placer poder felicitar a Romina por el cumpleaños de su blog, ¡y nada menos que en su propio blog! ¿Qué tenemos en común ella y yo? Principalmente, nuestra condición de bloggers y de estudiantes de Comunicación Social inclinados hacia el periodismo. Por eso, decidí aprovechar este espacio para reflexionar un poco sobre esta profesión que hemos elegido.

La pregunta que me gustaría plantear es la siguiente: ¿Existen ciertos rasgos de personalidad comunes a todo periodista? ¿Cómo debe ser internamente alguien que pretende dedicarse al periodismo?

En mi opinión, hay tres características fundamentales que definen la personalidad del periodista: tiene algo de docente, algo de artista y, sobre todo, es terriblemente curioso.

Algo de docente

Está siempre dispuesto a cuestionar, indagar, investigar y descubrir. Disfruta incorporando conocimientos, aunque no le sirvan para nada. De ese modo, logra saber muchas cosas, pero el objetivo, finalmente, es transmitirlas a otros. En eso, se parece a los buenos maestros.

El periodista es un tipo que sabe, y que se siente bien explicando lo que sabe a quienes no lo saben. La mayor recompensa que puede recibir es ver que su destinatario entendió. Y que, gracias a su intervención, comprende un poco mejor el mundo que lo rodea.

Algo de artista

Ahora bien, no sólo pretende transmitir correctamente historias y datos reales, sino que se preocupa por la dimensión estética de sus mensajes: trabaja sobre la forma, para que resulten atractivos, interesantes y sensorialmente agradables.

Si se trata de un texto escrito, intenta lograr corrección lingüística (tema que aquí ha traído más de una discusión) y belleza estilística. Si está frente a un audio o un video, lo edita meticulosamente. Si tiene un blog, revisa un par de veces las entradas antes de publicarlas. Sabe, en definitiva, que un buen paquete es tan importante como un buen contenido, y obra en consecuencia.

También se parece al artista en que le gusta buscar soluciones creativas para los problemas, y en que conserva cierta ilusión de cambiar el mundo. Eso lo mantiene firme en sus principios, más allá del dinero que le ofrezcan para corromperlo. Por último, y lamentablemente, tiene algo de artista porque sabe que difícilmente hará fortunas con su trabajo, pero lo elige porque le da satisfacción.

Una gran curiosidad

Finalmente, el periodista es un curioso sin remedio, una persona que nunca abandonó la edad de los porqués. Para él, la curiosidad no es algo pasajero, sino un modo de vida. Eso lo coloca en un estado permanente de apertura a la realidad.

Es alguien que vive cuestionando, que no acepta medias respuestas ni que se le diga que las cosas se hacen de cierto modo porque así es como siempre se han hecho. Ante todo, se pregunta por qué y, principalmente, por qué no. Pretende razones, fundamentos, argumentos, y con ellos llegar hasta el fondo de cada cosa. Eso lo hace ser insistente, a veces un total hinchapelotas, pero termina consiguiendo lo que se propone.

Y no sólo es un cuestionador serial, sino que, además, es sumamente proactivo para investigar y descubrir todo aquello que ignora, así como para intentar cambiar lo que cree injusto. Lo peor que puede pasarle es quedarse con una duda, o resignarse a la injusticia.

Entonces…

¿Disfrutás investigando, explicando y relatando? ¿Te interesa trabajar sobre la forma de tus mensajes, más allá de su contenido? ¿Seguís con la ilusión de cambiar el mundo, aunque ya no te la creas del todo? ¿Sos terriblemente curioso?

Si a todas estas preguntas respondiste que sí, creo que tenés la personalidad necesaria para ser un buen periodista.

¿Agregarían algún otro rasgo de personalidad a esta lista? ¿Hay alguno que no crean tan necesario?

¡Hasta el próximo cumpleaños!

Revistero

Por Matías Maciel | Entretanto [ba]

Uno. En varias ocasiones hablé en mi blog de mi afición a las revistas. Algo que empezó –estoy seguro– cuando era muy chico. Mis padres no tenían una gran biblioteca, pero todavía recuerdo cuando mi viejo llegaba a casa con las revistas de la semana. Según la época traía El Gráfico, Para ti, Billiken, las coleccionables Érase una vez el hombre y, ya en los noventa, Noticias. Yo las leía todas. Más tarde, la compra de revistas se convirtió en algo más personal, así que dedicaba unas cuantas horas semanales hojeando ejemplares en un sobrio puestito de Ituzaingó, en la esquina de José María Paz y Santa Rosa, propiedad del gallego Pepe.

Dos. Desde hace dos años vivo en Nueva York, el mayor paraíso para los amantes de las revistas. Puede explicarse, sin duda, en el tamaño del mercado tanto como en el volumen y los montos de las pautas de publicidad, pero pienso que también en el sistema de suscripciones. Algunas [buenas] revistas semanales –como Time Out o New York Magazine, por ejemplo– pueden costar hasta una octava parte del precio de tapa si se la compra a través de una suscripción anual. La tradicional The New Yorker tiene US$ 3,99 como precio de tapa, pero puede conseguirse a apenas un dólar semanal si se está suscripto por un año. En la actualidad estoy suscripto a seis revistas –tres de ellas semanales, dos mensuales y otra bimestral– y tengo que esforzarme para no caer en la tentación de completar el formulario de otras cuantas que me interesan.

Tres. En las últimas dos semanas, en mi primer viaja a la Argentina en casi dos años, volví a pararme delante de los kioscos de diarios y revistas. Había olvidado la cantidad de centímetros cuadrados dedicados a cuerpos semi-desnudos en revistas de “actualidad” y “espectáculos” [Gente, Pronto, Paparazzi, Claro], en un nivel que ni siquiera se encuentra en la categoría de las publicaciones pajeriles, cuyos equivalentes locales podrían ser Hombre o Maxim. Después procuré hacer un ejercicio y elegir a qué revistas argentinas me suscribiría si existieran buenos programas de suscripción, el [mafioso] sindicato de canillitas no tuviera el monopolio de la distribución y un sistema postal que funcionara al menos de manera digna. Con gran esfuerzo, identifiqué apenas cuatro: Noticias, Brando, Gata Flora y Gatopardo [no argentina, pero sí distribuida acá]. También me parecen muy buenas Rolling Stone, Los Inrockuptibles y La Mano, pero –por sus contenidos, muy concentrados en la música– no serían revistas a las que estaría suscripto, sino que las compraría de manera eventual.

¿Y vos, a qué revistas te suscribirías?