Hace unos meses, José Feinmann causó gran revuelo gran al decir que no hay pelotudo que no tenga bloc.

Luego de semejante afirmación, explicó la razón que la sostenía: “A la mayoría de los que escriben blocs un buen jefe de redacción le daría una patada en el culo y los echaría por la pésima prosa que tienen. No es cuestión de ‘¡ay! no yo escribo en ningún diario, en ninguna revista, me voy a poner un blog’ No. Hay que saber escribir también, si no, no le hagas perder el tiempo al que te lee, no lo agredas con tu mala prosa… Ese democratismo me parece agraviante con el lector”.

Todos se la agarraron con el pobre filósofo por decir que le molesta que cualquiera que no sabe escribir pueda tener un blog. Tal vez le choca porque muchos pasan años estudiando y formándose para redactar y comunicar como la gente y ahora, y gracias a lo que muchos llaman la democratización de la web, quien quiera puede decir lo que se le canta y ejercer la opinología de la forma más aberrante que hay. O no.

Pero quién sabe, quizás, tenga razón.