*Por Eduardo Betas
Lo primero que vi de ella fue un ojo. Y un ojo solo impresiona porque, generalmente, vienen de a dos. El de ella era un ojo estático, que no pestañeaba. Miraba fijo.
Luego empecé a leer sus palabras. Y el ojo se fue, de a poco, humanizando. Siempre en la medida en que algo [...]