Romina Jorge
Educación
OLPC: “comprá dos, regalá uno”
26 sep
En lugar del típico 2×1 para incrementar las ventas de un producto (o para saturar las estanterías del cliente y reducir el impacto de la promoción de un competidor), la promoción de One Laptop Per Child, iniciativa conocida como “la pc de los $100? es al revés: pagás dos computadoras, pero llevate sólo una. La otra, la regalás a un niño de un país subdesarrollado o en vías de desarrollo, que podrá gracias a vos aprender, formarse y, entrar en la sociedad de la información.
De entrada, la temperatura de la que partía el proyecto se enfrió notablemente cuando se anunció que tras las pruebas de fabricación efectuadas, el precio final no sería, como se dijo desde un principio, de $100, sino del doble. Esto lleva la oferta de “uno por dos”, denominada XO Giving, a un precio de $399. Por otro lado, los promotores del proyecto, temerosos de que los usuarios de países desarrollados comparasen el OLPC con portátiles comerciales de otras marcas, lo encontrasen inferior y ello desencadenase una oleada de críticas negativas que provocasen un desprestigio del proyecto a nivel global, promovieron a finales de Agosto una serie de focus group con niños norteamericanos de entre siete y diez años, y se encontraron un muy elevado nivel de satisfacción, lo que indica que el producto, de entrada, supera el test de sus propias expectativas.
Vía: Enrique Dans.
Educacion y medios: problema comunicacional
26 sep
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Este lindo slide fue el soporte visual para la conferencia que expuso Pablo Bongiovanni en el Congreso Nacional de Educación. Práctica Pedagógica Innovaciones y Propuestas, que se llevó a cabo en Entre Rios (Arg) entre el 14 y 15 de septiembre de este año. Al cual, por cierto, hubiese estado bueno ir.
La incorporación de la tecnología en las metodologías educativas y docentes.
La primera parte de una entrevista a Enrique Dans de Rodolfo Carpintier en los estudios de Baquía sobre Internet, blogs, Twitter, autoridad y visibilidad en la red, etc.
Dice Dans: “Gracias a Internet, el alumno ahora sabe más que el profesor.”
Leer o no leer, that’s the problem
25 sep
En Online Journalism Blog hay un decálogo muy bonito sobre cómo tiene ser un estudiante de periodismo, sobre qué no tiene que hacer, y qué tiene que reforzar. Es interesante, pero en esta oportunidad, sólo voy a tratar sobre uno de los postulados expuestos ahí:
Cuando yo empecé a estudiar Comunicación, en la primera clase, la primera pregunta que hizo el profesor fue: “chicos, ¿cuántos de ustedes leen los diarios?” De veinte alumnos, sólo tres dijimos “yo”. Luego de retar a los otros 17, todos prometieron empezar a leer, mínimo pispear las hojas de algún periódico.

Casi 3 años después, la situación no cambió. Estudiantes de comunicación que no leen ni diarios, ni libros.
Le pregunté a uno de mis profesores qué pensaba y me contó que la situación pasa también en otras universidades.
A mí, me sorpreden. Ellos, ya están acostumbrados y no debería ser así. Ni yo asombrada, ni ellos acostumbrados, ni colegas que no leen.
Y también me sorprende que este fenomeno soyestudiantedeperiodismoynoleodiarios no sea exclusvio de Argentina.
Pensaba que era algo nuestro.
La (ex) Laptop por chico de U$ 100
16 sep
La computadora destinada a reducir la brecha digital en diferentes países del mundo, dejó de valer U$ 100, para costar casi el doble: U$ 188.
La idea, surgida en el 2000, del cofundador del MIT y del grupo One Laptop per Child (OLC), Nicholas Negroponte, era que los gobiernos de los países en vías de desarrollo, pagaran 100 dólares por cada computadora y las distribuyeran gratis entre los niños, para promover su educación.
Estas computadoras portátiles, todavía no están en producción y su precio, continúa aumentando.
¿Cuánto costarán una vez terminadas?
¿Cuál va a ser el precio real que los gobiernos paguen para intentar reducir la brecha digital?
De límites, fronteras, brechas y retos 2.0
3 sep
Desde hace largo tiempo ya, especialistas y no tan especialistas comenzaron a tajar las diferencias entre las “nuevas generaciones” y las anteriores. Cambios generacionales que desbaratan los viejos parámetros de vida impuestos en la sociedad para imponer otros nuevos. Un cambio de generación marcado primero por el niño que nació mirando televisión, y ahora, por el chico que nació con una computadora e Internet bajo el brazo.
En la jerga 2.0: “nativos digitales” e “inmigrantes digitales”.
Los primeros, inmersos en la cultura digital, en los cambios vertiginosos y abruptos, y los segundos que, tratan de zambullirse de a poco, dentro de toda esa vorágine tecnológica y comunicacional.
Más allá de las variaciones que impone y que implica esta brecha generacional, hay muchas cosas que todavía siguen funcionando como si el fenómeno no fuese advertido. En este caso me refiero a la educación, uno de los pilares fundamentales en la formación de una persona. Educación que, aunque tuvo cambios, fueron insuficientes.
El nativo digital, no puede ni debe ser educado con las políticas, las maneras y los contenidos que vienen arrastrándose desde hace años. Los métodos de enseñanza son los mismos desde la creación de la escuela, siglos atrás. No puede porque su experiencia se enmarca en situaciones de otro tipo y no debe, porque lo que adquiere no le sirve.
Llenar una computadora nueva con software viejo, no da la pauta de que éste no llegue a funcionar, pero implica desperdiciar las nuevas funcionalidades de la pc, ¿para qué voy a utilizar programas veteranos si puedo introducirle nuevas herramientas, más rápidas, y algunas, mejores que las anteriores? Lo mismo ocurre con chico que es obligado a desaprovechar sus capacidades. Debe tener un background, sí, pero tampoco abusar de eso.
Un chico que durante sus primeros años de vida, ya usó una computadora, ya usó un teclado, sabe distinguir las letras, y en el colegio le hacen “recortar letra por letra” de los diarios para interiorizar el abecedario. No digo que no deba enseñarse, pero si critico la forma en que se efectúa. Es en cierta manera, un “volver atrás” para el estudiante.
Aunque, en Argentina, se luche por tener 180 días de clase, evitando los paros docentes, ¿de qué sirve tener 180 o 280 días, si el contenido de las currículas no el óptimo ni la manera de instruirlo, tampoco?
Además, el rol del docente y del alumno, parecen ser inmutables. No hay dudas sobre lo que significa aprender: repetir lecciones, memorizar los discursos dominantes, y retener conceptos y contenidos caducados. Elementos transmitidos a la antigua, que produce el rechazo, y el aburrimiento del educando. No se actualiza el contenido ni las formas de enseñanza. No se aprovecha el potencial de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC’s).
Lo que se enseña no genera interés y es percibido como “inservible”.
El inmigrante digital debería ofrecerle herramientas que le ayuden a generar feedback para manejar y reforzar relaciones entre personas, para que las personas aprendan a pensar y decidir por si mismos, (sí, tal vez sea sólo un ideal).
Javier Martinez, quien con sus textos me dio algunas ideas para este post dice que: Aprender consiste en acumular experiencia reutilizable en el futuro y para ello, se necesita motivación, se necesita tiempo y se necesita práctica. Aprender es casi un sinónimo de predecir lo que va a ocurrir empleando la memoria de nuestras experiencias para recordar lo que ya ocurrió.
La escuela y la universidad debieran trabajar para educar y formar a los ciudadanos que la sociedad necesitará para el siglo XXI. Para la sociedad del conocimiento donde los negocios son cada vez más complejos, el cambio es continuo y la incertidumbre es un constante. Sabemos que para desenvolverse en este entorno, ya no sirve tan solo lo aprehendido durante el colegio y la universidad. Los entornos cambian vertiginosamente y las personas utilizan y reutilizan información y conocimiento para crear y generar nuevo conocimiento que tiene que ofrecer ventajas competitivas. Y para ello es imprescindible ser capaz de encontrar información, seleccionarla (evaluar y juzgar la que es útil) y aplicarla en la practica.
Hoy por hoy, en la escuela, el mensaje es obsoleto, transmitido por gente que quizás no está lo suficientemente capacitada, el canal es arcaico y no hay feedback. Muchos profesores saben utilizar la computadora, y las TIC’s, pero no para la enseñanza.
Hacer que la experiencia del aprendizaje sea efectiva, es un reto complicado, pero no imposible. Y las tecnologías nos pueden prestar una imponderable ayuda en ese intento.



