Posteos etiquetados Comunicación
Responsables del contenido
Nov 7
Me había quedado picando el asunto cuando veía que en la Argentina algunos famosos les hacían juicios a Google porque su nombre aparecía en webs de contenidos eróticos.
Había algo que me chocaba, que no terminaba de entender.
Ahora, en el marco del encuentro en Bogotá sobre el Periodismo del Futuro en Internet, Google participó en una conferencia sobre Contenidos generados por el usuario y Derechos de autor.
Allí, Pedro Less Andrade, Gerente de Asuntos Gubernamentales y Políticas Públicas de Google Latinoamérica, analizó la Responsabilidad por Contenidos según el gran buscador.
Andrade fue claro y contundente: “el contenido generado por el usuario no es responsabilidad de intermediarios”.
Aquí la presentación de la charla:
Tres puertas
Nov 2
“Si eres tentado a revelar un cuento que alguien sobre otro ha dicho, haz que pase, antes de hablar, por tres puestas de oro. Estas estrechas puertas son:
Primero, ¿es verdad?
Luego, ¿es necesario? En tu mente da verdadera respuesta.
Y la próxima y más angosta, ¿siembra amor?
Y si al llegar a tus labios por estas tres puertas, pasa al fin, entonces puedes decir el cuento y no temer el resultado de tus palabras.”
Poema árabe.
Los blogs no son periodismo…
Oct 7
Darío cuenta que ese artículo apareció en la revista de la Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina (ADEPA). Allí advierten que los blogs perjudican al periodismo de calidad y que hay que volver al periodismo tradicional. wtf?
Como dice el autor del bloc, confundir blogs con periodismo es signo claro de la IGNORANCIA de la industria massmediática.
Cabeza hueca
Oct 4
Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan de hacerlo con la cabeza hueca.
Orson Welles
Mirar con cariño al micrófono
Ago 31
El periodista Pepe Eliaschev escribió para Perfil una columna imperdible, Pasión por el periodismo.
Pese a ser un oficio ahora fuertemente vituperado, muchos más de los que uno se imagina quieren ser periodistas, sobre todo y más que nada. Una pasión por relatar, comentar e interpretar ha ganado el corazón de los argentinos.
País en el que, afortunadamente, nunca prendió la peste de la “colegiación” existente en otras tierras que determina que sólo puedan ejercer el oficio los graduados de las escuelas de comunicación, la Argentina es tierra promisoria para actores, encuestadores, abogados, directores técnicos y, sobre todo, políticos que miran con cariño al micrófono.
Al elegir formatos gana, por goleada, la compulsión de emitir sonidos por radio y TV, tareas que los libra, creen, de tener que hilvanar palabras en una pantalla de computadora. Pero, sea cual fuese el soporte, se advierte por estas tierras una manía obsesiva compulsiva por comentar todo, de todo y en cualquier ocasión.
En la patria del “yo-creo-de-que”, a nadie le disgusta ponerla. Se ama colocar la propia versión editorial de los hechos, mientras simultáneamente se aborrece de los periodistas, a quienes, y a menudo no sin justa razón, se nos acusa de ignorantes, improvisados, superficiales e irresponsables. El oficio ha hecho mucho por ganarse este duro juicio en este país, sin duda, pero una gran mayoría de los denostadores más virulentos del periodismo codea a los costados para agarrar ellos el micrófono y desembarcar con su propio programa de cable o su doméstica columna de radio. Un poco de aire no se le niega a nadie, pero lo usan para impulsar negocios, hiperventilar fobias, tomarse la revancha o, simplemente, desplegar manías.
No hay nada qué hacerle, nos critican todo el tiempo, pero en el fondo todos, hasta la Presidenta, se mueren por ejercer el periodismo en la Argentina. Si supieran la miseria que se gana.
NO a las conferencias de prensa…
Ago 4
… de Cristina Kirchner, por lo menos mientras sean como la del sábado 2-8.
Todos, pueblo y medios, contentos porque Cristina Kirchner había convocado a la primera conferencia de prensa de su gestión: que iba a ser la primera de la era K luego de 62 meses desde su ascenso al poder, que iba a responder 40 preguntas, que por primera vez se escucharía la voz del vocero Nuñez, que esto marcaría el inicio de una nueva era (?), que bla, bla…
Pero para mí, y como ya me imaginaba, dejó mucho que desear. Y no me refiero sólo a la actitud previsible de la presidente -La Nación autoriza a decir – presidenta, no. La de los periodistas elegidos a dedo para preguntar, también. Volvamos al asunto.
Desde el vamos que considerar como conferencia de prensa una en la que no se puede (re)preguntar es cualquier cosa y más aún cuando las respuestas no contestan a los interrogantes planteados.
Salvo excepciones: cuando Cristina Kirchner respondió que “volvería a hacer todo igual“, cuando negó más cambios en el gabinete y cuando dijo “it’s too much” hacer conferencias de prensa semanales, porque además “ningún presidente del mundo” lo hace.
Por otro lado, en las universidades suele enseñarse que las conferencias de prensa tienen un objetivo, un por qué, un motivo para llevarse a cabo. Hacer una porque hace mucho que no se hacía o porque nunca había hablado con los medios de forma oficial, no es una razón que me deje conforme, no.
Dicho eso, ¿qué se puede sacar en limpio de un intento de conferencia de menos de dos horas de duración en donde los temas no fueron lo más importantes sino y más que nada un popurrí mediocre? Veamos: cero autocríticas, defensa al INDEC, ataques al campo, ratificación a Guillermo Moreno, negación de más cambios en el gabinete, burlas al término “doble comando”, no mención sobre Julio Cobos, celebración la acumulación de reservas del Banco Central y explicación por qué debe construirse el tren bala. ¿No hubiese sido mejor uno, dos temas y 24 preguntas al respecto?
En fin, la historia puede resumirse así: tirarle temas a la presidente para ahondar en su discurso de siempre: hablar y no decir nada, negar lo innegable, mostrarse soberbia, irónica, hacer y hacer descalificaciones. Eso, sí… hay que destacar su habilidad para eludir cuestiones que la ponen incómoda.
Tal vez sea demasiado temprano pero, por todo lo que dije y hasta que no cambie de fondo y verdad su política comunicacional, que Cristina Kirchner no haga más una conferencia de prensa, que se ahorre el catering, las horas de maquillaje y que el asesoramiento con profesionales de diferentes ramas de las ciencias sociales lo utilice para seguir hablando de forma unidireccional como lo hizo hasta ahora, en los diferentes actos políticos e inauguraciones de obras, plantas, etc.
Comunicación con todas las letras
Jun 21
*Por Eduardo Betas
Lo primero que vi de ella fue un ojo. Y un ojo solo impresiona porque, generalmente, vienen de a dos. El de ella era un ojo estático, que no pestañeaba. Miraba fijo.
Luego empecé a leer sus palabras. Y el ojo se fue, de a poco, humanizando. Siempre en la medida en que algo pueda humanizarse en esta maraña de bits e internet.
Un día le dije -más bien le escribí- que quería ver un poco más de ella. No piensen mal, me refería a un pedazo de nariz, quizás media oreja o algo por el estilo. Cómo no, me dijo. Y me invitó a venir aquí, a su blog. Claro, eso de aquí es un decir porque en ese momento el blog estaba en otra casa.
Bueno, yo me vine al blog con cierta ansiedad a ver si empezaba a completar su imagen. Y no me mintió, aunque sentí un poco que sí… porque una vez aquí -allá, en la casa antigua, se entiende- vi el otro ojo. Al menos ya había una mirada aunque no niego que llegué a sospechar que era el mismo ojo pegado con Photoshop. Me odié un poco por desconfiar de ella de ese modo.
Y me odié más cuando, a la edad que tiene uno ya, me venía a dar cuenta de que ella no era un ojo como yo tampoco no era una barba. Que ambos no éramos, ni mucho menos, tecnología y que todos andábamos por la red como quien anda por la calle Warnes bucando alguna pieza de repuesto para completar su propio vacío.
Me dí cuenta, al leer sus textos, que ella tenía un punto de vista -y esto no es irónico- muy claro sobre lo que era estar en el medio. En el medio de comunicación masiva, aunque yo siga considerando que comunicación masiva sea un oxímoron. En el medio de los medios de difusión masiva, ésta me gusta más, aunque muchas veces tiendo a decir medios pasivos de confusión… ¿confusión dije? No, perdón, quise escribir difusión. Bueno, en el medio, es decir, en “el Medio, allí donde se supone que no pasa nada, donde está todo”, como alguien dijo alguna vez.
Y ahí es donde también me dí cuenta que en ese ojo de ella estaba el mundo. Como una bola de cristal o una lámpara de Aladino o electrones jugando con protones y neutrones a que son sistemas solares gigantescos. Por eso también sentí que aquellos días en que cerró su ojo, fueron días en estado de apagón permanente. Por suerte esa oscuridad no duró mucho.
Hoy, ese ojo suyo sigue estando allí, fijo, estático pero cálido. Sigue mirando todo como por primera vez. Sigue contando, enojándose, peleando por lo que está convencida con sus ilusiones nuevitas, a estrenar con las que llega a éste, su primer año de blog. 365 días de textos que en idas y vueltas fueron construyendo por sí solos una comunidad, una red, la palabra viva que nos instaló así en el medio, bien en el medio de la comunicación. Ahora sí, dicho con todas las letras…
¿Chatear o no chatear en el trabajo? Ésa es la cuestión…
Jun 16
El uso de la mensajería instantánea aumenta la productividad del trabajador.
Y no lo digo yo, eh. No, no se crean. Es una de las conclusiones que arrojó un estudio llevado a cabo por la universidad norteamericana de Ohio.
Esto tira abajo el viejo y desgastado debate sobre si las empresas tienen que permitir o restringir el uso de los im en el trabajo, porque los empleados pueden volverse menos productivos y/o pueden distraerse de su función.
Según la investigación, los mensajeros se usan como sustituto de otras formas de comunicación más invasivas, como el teléfono, el mail o una conversación. Detalla que aunque el messenger genera más conversaciones, éstas son más cortas.
“La clave es que la mensajería instantánea tiene algunos beneficios donde muchas personas sólo veían cosas malas”, sostvo R. Nelly Garret, co-autor del estudio y profesor asistente de comunicación en la Universidad de Ohio, y agregó: “Hemos descubierto que, de hecho, el messenger es positivo. La gente que usa la mensajería instantánea siente que es interrumpida con menos frecuencia”.
Sigamos. Garret y su equipo, aseguran que estos programitas “se utilizan para comprobar la disponibilidad de los compañeros de trabajo o para resolver pequeños problemas que no requieren una llamada telefónica o una reunión”.
Por otra parte, a este dilema, hay que añadirle otras cuestiones similares y mucho más webtudorou: twittear o no, facebookear o no, plurkear o no, etc, etc… pero la esencia, al fin y al cabo es la misma:
la clave está en cómo la gente usa esta tecnología
Todas estas herramientas de comunicación son útiles según el uso que le demos: Cómo, cuándo y para qué.
¿Cuánto tiempo pasás en la web de un diario digital?
Jun 12
Según un estudio que encontré, el tiempo promedio que permanece una persona en la web de un diario digital es de 11 minutos y 22 segundos.
En base a esto, que sucede en Estados Unidos y a lo que hace un tiempo publiqué sobre la comparación del tiempo dedicado a los medios tradicionales y a los nuevos medios, me puse a pensar qué pasa en la Argentina y más específicamente, en mi caso.
En este momento, la mayoría de los medios que consumo son digitales. Por otro lado, y en referencia al dato que me dio el puntapié inicial de este post, el tiempo que paso en la web de un diario es de aprox. 15 minutos. Leo varios, de acá y de otros países y entro muchas veces al día a cada uno (y cuando digo muchas son bastantes). A partir de la segunda vez, sólo permanezco unos minutos.
A su vez, al menos que alguna nota o algo me llame mucho la atención y me retenga, cierro esa pestaña y me pongo a leer otra cosa.
¿Y vos? ¿cuál es tu promedio?







